lunes, 6 de julio de 2015

Zanjón de la Aguada (Crónica en tres actos)
Pedro Lemebel

Dedicado a Olga Marín, con mi cariñoso agradecimiento
Primer acto:
LA ARQUEOLOGÍA DE LA POBREZA
Y si uno cuenta que vio la primera luz del mundo en el Zanjón de la Aguada, ¿a quién le interesa? ¿A quién le importa? Menos a los que confunden ese nombre con el de una novela costumbrista. Más aún a los que no saben, ni sabrán nunca, qué fue ese piojal de la pobreza chilena. Seguramente incomparable con cualquier toma de terrenos, campamento o población picante de los alrededores del actual Gran Santiago. Pero el Zanjón, más que ser un mito de la sociología poblacional, fue un callejón aledaño al fatídico canal que lleva el mismo nombre. Una ribera de ciénaga donde a fines de los años cuarenta se fueron instalando unas tablas, unas fonolas, unos cartones, y de un día para otro las viviendas estaban listas. Como por arte de magia aparecía un ranchal en cualquier parte, como si fueran hongos que por milagro brotan después de la lluvia, florecían entre las basuras las precarias casuchas que recibieron el nombre de callampas por la instantánea forma de tomarse un sitio clandestino en el opaco lodazal de la patria.
Y como siempre el asunto de la vivienda ha sido una excursión aventurera para los desposeídos, aun más en ese tiempo, cuando emigraban familias enteras desde el norte y sur del país hasta la capital en busca de mejores horizontes, tratando de encontrar un pedazo de suelo donde plantar sus banderas de allegados. Pero ese no fue el caso de mi familia, que desde siempre habitó en Santiago, traficando su pellejo pasar en piezas de conventillo y barrios grises que rondan al antiguo centro. Pero un día cualquiera llegaba el desalojo; los pacos tiraban a la calle las cuatro mugres, el somier con patas, la mesa coja, la cocina a parafina y unas cuantas cajas que contenían mi herencia familiar. Y tal vez alguien nos dijo que existía el Zanjón y para no quedarnos a la intemperie, llegamos a esas playas inmundas donde los niños corrían junto a los perros persiguiendo guarenes. Y la cosa fue tan simple, tan rápida, que por unos pesos nos vendieron una muralla, ni siquiera un metro de terreno, solo era un muro de adobes que mi abuela compró en ese lugar. Y a partir de ese sólido barro, fue armando el nido garufa que en pleno invierno cobijó mi niñez y le dio alero a mi núcleo parental. A partir de esa muralla que como una bambalina cinematográfica se convirtió en el frontis de mi primer domicilio, mi abuela le puso un techo de fonolas y un encatrado de palos que confeccionaron la arquitectura piñufla de mi palacio infantil. Pero a diferencia de mis vecinos, la fachada entumida de mi casa tenía cara de casa, por lo menos desde el callejón parecía casa, con su ventana y su puerta, que al abrirla, mostraba un escampado, no tenía piezas, solamente el fondo abierto del eriazo donde el viento frío del amanecer entraba y salía como Pedro por su casa.
Pareciera que en la evocación de aquel ayer, la tiritona mañana infantil hubiera tatuado con hielo seco la piel de mis recuerdos. Aun así, bajo ese paraguas del alma proleta, me envolvió el arrullo tibio de la templanza materna. En ese revoltijo de olores podridos y humos de aserrín, «aprendí todo lo bueno y supe de todo lo malo», conocí la nobleza de la mano humilde y pinté mi Primera crónica con los colores del barro que arremolinaba la leche turbia de aquel Zanjón.
Segundo acto:
MI PRIMER EMBARAZO TUBARIO
Existe un eslogan que dice: «Pobre, pero limpio», y es verdad, en algunos casos donde existen los materiales básicos de la higiene. Pero en el Zanjón, el agua para beber, cocinar o lavarse había que traerla de lejos, donde un pilón siempre abierto abastecía el consumo de la población callampa. Así también la evacuación de las aguas servidas y el alcantarillado se resumían en una acequia hedionda que corría paralela al rancherío, donde las mujeres tiraban los caldos fétidos del mojoneo. En contraste a este sórdido barrial, el albo flamear de las sábanas y pañales, deslumbrantemente blancos a puro hervido de cloro, confirmaba el refregado pasional de las manos maternas, siempre pálidas, azulosas, sumergidas en lavaza espumante de remojo. Y quizás esa utopía blanqueadora era la única forma como las madres del Zanjón podían simbólicamente despegarse del lodo, y con racimos de chiquillos a cuestas, se encumbraban a las nubes agarradas del fulgor níveo de sus trapos, vaporosamente deshilachados, como banderas de tregua en esa guerra entintada por la supervivencia.
Mi niñez del Zanjón mariposeaba al mosquerío del sol que mi madre espantaba cuidadosa, pero al primer descuido, cuando ella atareada, en un minuto me perdía de vista, la aventura del gatear fuera de la callampa me conducía al borde de aquella acequia, donde metía mis pequeñas manos, donde mojaba mi cara y sorbía el lodo en la curiosidad infante de conocer mi medio a través del sabor. Y así fue como un día mi barriga se fue hinchando como si me hubiera embarazado un príncipe moscardón. Al correr los días, el tamboreo de la colitis permanente y el dolor abdominal eran un llanto sin tregua. Mi madre no sabía qué hacer, sobándome la guatita inflamada como un globo y dándome aguas de hierbas, azúcar quemada y cocciones de canela. Y allí entonces, no era tan simple como tomar el teléfono y llamar al médico de la familia. Sobre todo si había que levantarse a las cinco de la mañana y salir con la guagua colgando para alcanzar un número en el policlínico repleto. Así no más llegué a las manos de una doctora con lentes de acuario, quien me vio la panza pobre, pensando en la very tipical desnutrición de los niños africanos. Pero al tantear esa piel tensa de timbal y apoyar en ella su frío estetoscopio, un apagado latido la sobresaltó, retirándose espantada. «No es posible», dijo, mirando a mi madre y escribió nerviosa la receta de un purgante virulento. Esa misma noche se produjo el alumbramiento, después de tomar esa abortiva medicina, me desrajé en los calambres de una florida diarrea como agua de pantano. Y allí, en el negro espejo de la bacinica rebalsante, flotaba el minúsculo cuerpo de un pirigüín detenido en su metamorfosis. Era apenas una cabeza y una colita, pero sobresalían dos patitas verdes que el niño renacuajo había logrado formar en mi vientre desde que me tragué su larva en el micromundo de la vida que, a pesar de todo, se peleaba a codazos el breve espacio de su gestación.

Tercer acto:
LAS MEMORIAS DEL CARNE AMARGA
El Zanjón de la Aguada no sólo fue conocido por su extrema pobreza, donde se enjugaba sudor de pueblo y retraso social. También en los años cincuenta, ese pulguerío entintaba los diarios por las noticias delictuales y la conjunción de patos malos que se guarecían bajo sus latas. Por entonces, esa mafia punga recibía el apodo de «pelados», de seguro por el rapado de cabeza hecho a tijeretazos en Investigaciones, tal vez para hacerlos visibles ante la buena sociedad y que este look produjera rechazo de escarmiento. Pero esa estética de cabeza afeitada, en el Zanjón no provocaba discriminación: era costumbre ver a cabros piojentos rapados al cero para matar la plaga de bichos. Igual, en el caso de los «pelados», era natural verlos salir de la cana con esa apariencia de judíos flacuchentos, barbones y calvos, liberados del exterminio. Cierta familiaridad con el delito, producía esta sana convivencia. Porque como en toda microsociedad, por punga que sea, existen sus leyes de hermanaje y los «pelados» las tenían. Era una especie de catecismo moral no cogotear jamás a un vecino del sector. Y es más, era una obligación para ellos colaborar solidariamente en los desastres naturales que volaban las fonolas en las noches de ventolera. Así como sacar el agua negra que anegaba las casuchas en las inundaciones. O apagar ese gran incendio que consumió medio Zanjón de la Aguada, y allí los «pelados», a falta de bomberos, eran los ángeles salvadores, acarreando baldes con agua del grifo lejano, o rescatando guaguas chamuscadas por el fuego.
En este reducto social, donde las rucas encrespaban el cerco mísero de Santiago, confluía un zoológico delictivo que se nombraba según la especialidad del robo. Estaban los carteristas a chorro que despabilaban una billetera con dedos de terciopelo y rajaban como cohetes. También, las mujeres tenderas del centro, como la Ñata María, una vampiresa ratera que se vestía de gran dama y arrasaba las tiendas de lujo con su cartera de doble fondo. También el clan de los monreros, especialistas en desvalijar casas en el barrio alto. Y a veces llegaban de visita unos guantes internacionales que volvían de Europa donde exportaban el arte chileno del choreo con estilo. Como el Chute Mojón, por ejemplo, un esbelto dandy que regresaba a la vecindad fumando habanos, vistiendo terno blanco y sombrero al tono. Allí todo el Zanjón lo recibía con gran fiesta y zandunga mafiosa que duraba tres días. Los más felices eran los cabros chicos, agarrando los puñados de monedas que el Chute Mojón les tiraba como padrino cacho. Pero también había algunos más siniestros, como el Carne Amarga, oscuro y perverso como pupila de chacal. Era un mago para saquear los camiones que pasaban por Santa Rosa. El Carne Amarga era padre soltero, tipo Kramer versus Kramer, y había ideado un truco para detener los camiones, que conociendo los peligros del lugar, pasaban rajados por la calle. Entonces, cuando se divisaba un vehículo cargado con mercaderías, el Carne Amarga tiraba a su hijo de siete años al medio de Santa Rosa y el camión se detenía con un chirrido de frenos, ocasión que aprovechaba el delincuente para treparse por atrás y desvalijarlo.
Y pudo ser que en alguna oportunidad el vehículo no alcanzó a frenar y las ruedas reventaron al mocoso. Pero esto era pan de cada día en el Zanjón de la Aguada, morían tantos niños como perros vagos atropellados en el sector. Como también en los allanamientos, en mitad de la noche, en la madrugada, por las balas zumbantes que atravesaban limpiamente las mediaguas. Y al otro día, todos los vecinos comentaban el resultado del arreo hecho por la Brigada de Homicidios. Que anoche cayó el Chiflín, que le dieron al Caca Negra, que por un pelo se escapó la Ñata María, que al Tirifa, al Chicoco y al Cara de Luto se los llevaron esposados, que al Fonola le pegaron un tunazo en la pata, pero igual arrancó por los techos, que los ratis ladrones se llevaron un montón de cosas y las achacaron como recuperación de especies. Y después de estas redadas, venían semanas de vigilancia en que el Zanjón entero dormía a sobresaltos por el temor de que volvieran los tiras con su prepotente balacera. Los «pelados» se hacían humo por un tiempo y algunos emigraban a La Legua o a La Victoria, donde seguían perfeccionando delicadamente las artes malandras de su oficio.
Epílogo:
LA NOSTALGIA DE UNA DIGNIDAD TERRITORIAL
Actualmente, cuando los alcaldes hacen alarde en sus campañas con nuevos métodos policiales para prevenir asaltos y choreos. En estos tiempos donde la delincuencia perdió su aventura romántica de quitarle al rico para darle al más pobre, al estilo Robin Hood o Jesse James, quizás porque los protagonistas del robo social son apenas unos mocosos que les arrancan la jubilación a los abuelos cuando salen del banco. Más bien parecen lauchas ladronas, quitándoles bicicletas a los cabros chicos y mochilas a los escolares, ni parecidos a los chicos malos de antaño, los choros rapiña del Zanjón, que novelaban su vida transgrediendo la brutal desigualdad económica que retrataba sin color la radiografía humana de aquel desnutrido paisaje.

Ahora, cuando la pobreza disfrazada por la ropa americana ya no quiere llamarse pueblo y prefiere ocultarse bajo la globalidad del término «gente», más plural, más despolitizada en las encuestas que suman electrodomésticos para evaluar la repartija del gasto social en las capas de menos ingresos. Y todo es así, para un mejor vivir están las líneas de crédito que permiten soñar en colores, mirando el catálogo endeudado de un bienestar a plazo. Para mejor pasar estos tiempos, mejor rematar neuronas como espectador de la pantalla donde el jet-set piojo se abanica con remuneraciones millonarias, pasándolo regio, mascando una aceituna en el desfile de modas con su ocio fashion, sacándole la lengua a la teleaudiencia sonámbula y roticuaja que pone una olla sobre el aparato de tevé para recibir la gotera que cae del techo roto, que suena como monedas, que en su tintineo reiterado se confunde con el campanilleo de las alhajas que los personajes top hacen sonar en la pantalla. Pero al apagar el aparato, la gotera de la pobreza sigue sonando como gotera en el eco de la cacerola vacía. Para mejor vivir la escarcha indiferente de estos tiempos, vale dormirse soñando que el Tercer Mundo pasó por un zapatito roto, que naufragó en la corriente del Zanjón de la Aguada, donde un niño guarisapo nunca llegó a ser princesa narrando la crónica de su interrumpido croar.

41 comentarios:

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  3. Interpretación:
    En base al texto Zanjón de la Aguada de Pedro Lemebel, se puede reconocer diferentes elementos críticos puesto que el autor expone una realidad marginal, en la que se encuentran individuos que sufren una pobreza latente y angustiosa. Vemos por ejemplo al protagonista padecer diferentes sucesos nostálgicos y fuera de lugar, como cuando el infante en búsqueda de nuevos horizontes se dirigía a la sequía y bebía lodo para llenar sus ansias de aventura. Lo que causó que su barriga se inflamara como un niño embarazado, no fue hasta que la madre acudió al centro médico a duras penas para revelar el misterio de la panza inflada: “Esa misma noche se produjo el alumbramiento, después de tomar esa abortiva medicina, me desrajé en los calambres de una florida diarrea como agua de pantano. Y allí, en el negro espejo de la bacinica rebalsante, flotaba el minúsculo cuerpo de un pirigüín detenido en su metamorfosis” (Lemebel, 2003, pág. 2). Hechos como estos demuestran la precariedad de la vida del muchacho y de su familia.
    Entonces, ¿por qué un autor acude a la crítica social para crear sus narraciones? Estas ideas las defiende muy bien Raymond Williams en el capítulo cinco sobre marxismo y cultura. “Sobre las distintas formas de propiedad, sobre las condiciones sociales de la existencia, se eleva toda una superestructura de sentimientos, ilusiones, hábitos de pensamiento y concepciones de la vida, diversos y de configuraciones singulares. Toda la clase los produce y modela a partir de su base material y de las condiciones sociales correspondientes. La unidad individual hacia la que se encaminan a través de la tradición y la educación puede imaginar que constituyen las verdaderas razones y las premisas de su conducta.” (Williams, 2001, pág. 222) Es por lo antes mencionado, que se registra entonces que un autor posee la habilidad de comprometer sus pensamientos, su visión de mundo, pues para Marx todo depende de cómo la sociedad configure tus conocimientos, tu cultura, es decir, el escritor escribe basándose en sus experiencias, vivencias y es así como la autoconciencia humana es influenciada por las relaciones reciprocas, lo que al final crea las ideologías en los individuos. De esta manera que podemos comprender cuáles son las razones para escribir y plasmar la imagen de la pobreza en el texto de Pedro Lemebel. El autor es impulsado por sus filosofías y estas lo motivan a exponer una realidad muchas veces olvidada por los escritores, pero que éste, cree firmemente que debe ser exhibida. Según Williams dichos impulsos para producir están marcados por los desarrollos económicos y sociales de la época en la que se encuentre el escritor, es decir, estos procesos son dominantes para crear los enfoques de un determinado autor. Además, el literato de Zanjón de la Aguada, no desea olvidar su cultura, ni sus creencias, es más, su intención comunicativa se basa en presentar contextos inexplorados, para problematizar a sus lectores y así crear revoluciones literarias. Tal como lo haría un autor marxista contemporáneo.
    En síntesis, nuestra opinión como grupo frente a lo antes expuesto, se construye en la aprobación de que un autor debería seguir sus ideologías (Marxismo), con la finalidad de crear un pensamiento crítico en el receptor. Es por esto, que con dichos escritos se exponen vivencias culturales de los más vulnerables como por ejemplo: la falta de agua potable, salud deficiente, viviendas precarias, falta de higiene, pobreza y delincuencia, estas temáticas representan la época en la que se enmarcaba el escritor. En este caso, creemos que la intención de Lemebel como se dijo anteriormente, es dar a conocer estas problemáticas, para que dentro del lector surja los cuestionamientos y así crear conciencia sobre las realidades sociales.

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    1. Estimadas compañeras, ustedes plantean que según Raymond Williams, Lemebel esta creando una crítica social en su texto, y por lo tanto dando su visión de mundo y su realidad. Nos parece bastante interesante, ya que no nos habíamos percatado de tal situación, pero queríamos plantear una pregunta sobre el dicho tema. ¿ Que Pedro Lemebel escriba sobre su realidad social, y además nos cuente como vivía y parte de su cultura lo convierte en marxista? ¿ El marxismo que proponen esta enfocado a la técnica de escritura o a una ideología política? Ojala nos pudieran aclarar tal punto, para así ir comprendiendo mejor el texto.

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    2. Estimado Grupo 1:
      Concuerdo claramente con lo que plantean ustedes, vuelvo mencionar que Lemebel igualmente como lo exponen ustedes presenta rasgos personales en el texto, por lo que considero que logra ironizar la cuestión social. Respondiendo a tu pregunta grupo 2, el marxismo no se basa en una técnica de escritura lo que pretenden plantear las compañeras es que la ideología marxista se presenta en el texto a través del autor (ideas). El autor tiene una “tendencia” (Benjamin), se basa en su ideología, que es la denuncia y apoyo a la clase proletariada, por lo tanto el texto también posee “Calidad”. “Pareciera que en la evocación de aquel ayer, la tiritona mañana infantil hubiera tatuado con hielo seco la piel de mis recuerdos. Aun así, bajo ese paraguas del alma proleta, me envolvió el arrullo tibio de la templanza materna” (2) “El Zanjón de la Aguada no sólo fue conocido por su extrema pobreza, donde se enjuagaban sudor de pueblo y retraso social.” (3). El autor debe decir la verdad de la realidad social (Bretch) .La filosofía marxista y Benjamin tienen en común reflejar la realidad que están viviendo.

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    3. Muchas gracias por la intervención compañeras (Grupo 2). Como ustedes muy acertadamente comentaban, Pedro Lemebel expone una realidad tan cruda, para así también exhibir su propia crítica sobre estos sucesos. Sin embargo, como receptores de sus escritos, no tenemos el derecho de determinar si el escritor es marxista o no lo es. Lo que sí podemos hacer, son interpretaciones y acercamientos a sus enfoques. Lo que se reconoce del autor es que fue comunista, y sabemos que el manifiesto comunista lo escribió Karl Marx, no obstante, el comunismo de este filósofo está muy lejos de representar la realidad chilena del siglo pasado y de este. Por consiguiente, solo podemos llegar a una conclusión apelando a nuestra opinión y análisis. Como grupo creemos firmemente que las narraciones de Lemebel tienen elementos marxista que subyacen en su crónica, por medio de simbolismos o de formas directas, pero a pesar de esto, no podemos determinarlo como un marxista de forma tajante. Es cierto que sus ideologías se ven involucradas, a la hora de testificar semejantes acontecimientos, como los que sucedieron en el Zanjón de la Aguada. Y es todo esto, lo que lo transforma en un escritor consciente, realista e involucrado con su contexto y las realidades que muchas veces son ignoradas. Por lo antes mencionado, esperamos haber aclarado su primera inquietud.
      En cuanto a su segunda pregunta, como grupo intuimos que el propósito de Lemebel no es alcanzar la técnica, es decir, este no se basa en cuidar un estilo o sobresalir por la escritura y su retórica. El autor es más profundo que todo ello, esto le parece más una banalidad que algo fundamental a la hora de escribir. Él no busca encontrar la fama con todo esto, o potenciar la estética, su misión para nosotras es crear una revolución y alcanzar la crítica, no con ficción, o sucesos amorosos, sino con hechos reales, crueles y concretos. Vivencias de personas comunes y corrientes.
      Cabe destacar que Williams se basó en el marxismo para hablar de este y cómo se configuraba en la cultura. Es por ello, que a lo que nosotras apuntábamos como grupo, es que: las realidades sociales de un determinado contexto, son significativas para los individuos que se encuentran allí, pues estas le construyen, crean su identidad y establecen su visión de mundo. Por lo tanto, para responder su interrogación, es menester mencionar que Lemebel en ningún caso quiere demostrar una ideología política con su texto, esa interpretación podría realizarse, pero sería subjetiva y personal, de quien lee la crónica. Sin embargo, nosotras nos basamos en el estudio del autor que hace sobre la filosofía marxista, y creemos que más, que exponer solo una ideología política, él quiere exhibir una ideología socio-cultural y gracias a ello crear la crítica.
      En resumen, como grupo meditamos en que el narrador tiene elementos marxista en su crónica, pero no eso no lo convierte en uno. Asimismo ultimamos en que sus enfoques no son: ni netamente políticos, ni técnicos. Su real enfoque es ser un socialista, utilizar sus ideologías culturales y al enmarcarse en ellas, ser un autor/escritor activo, revolucionario, creando no solo la crítica, sino un valor utilitario en sus narraciones.

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    4. Estimadas Elexia y Nixa:
      Como grupo podemos inferir que todo lo que circunda en la crónica de Lemebel está relacionado con la idea de romper lo establecido con una profunda ideología de izquierda, lo que queda en manifiesto debido a la constante valorización de los espacios donde creció, su idea de comunidad, solidaridad y compromiso a la clase desprotegida e incomunicada de la cual pertenece. Sin lugar a dudas, su ideología marxista es la propulsora y la que le otorga las directrices para enfocar su malestar social, y las incesantes injusticias que Lemebel plasma es sus escritos, y donde “Zangón de la Aguada” es el más claro ejemplo de aquello.
      Raymond Williams señala: “Mi punto de vista es que si es una sociedad socialista hay amplio acceso a las destrezas culturales básicas, y los canales de comunicación se ensanchan y despejan, se habrá hecho todo lo posible en materia de preparación y lo que surja luego será una respuesta real a toda la realidad, y por lo tanto valiosos”.
      Lemebel, amplió los canales de comunicación con sus escritos e intervenciones agudizadas en sus experiencias de vida, su condición sexual, su modo de evidenciar las historias de torturas en el país. El cronista desde su mundo socialista, intenta dar cuenta el descalabro que estos hechos generaron en él y en las enmudecidas bocas de su gente, que toleraba la desigualdad con una escalofriante resignación.

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  4. Interpretación
    En el texto de Pedro Lemebel “Zanjón de la Aguada” es posible identificar una temática presente en el texto de Walter Benjamin “El autor como productor”. Este académico señala que: “El escritor burgués de literatura para el entretenimiento no reconoce esta alternativa. Ustedes le comprueban que, aunque no lo acepte, trabaja al servicio de determinados intereses de clase. Un tipo más avanzado de escritor reconoce esta alternativa. Al ponerse de parte de proletariado, toma su decisión con base en la lucha de clases” (Benjamin.Pág 1). En esta cita, se establece la diferencia entre un escritor Burgués y un escritor más avanzado e identificado con las luchas sociales. Para abordar de manera más profunda este concepto en el texto nos enfocaremos en el segundo tipo de escritor. La obra “Zanjón de la Aguada” nos remite a un contexto periférico, carente de materiales básicos de higiene y con gran cantidad de problemas producidos por la pobreza. El autor toma rápidamente una postura ideológica y empieza a relatar diversas dificultades que tiene el proletariado en su cotidianeidad. Las fuertes críticas sociales apuntan a los intereses de un sector determinado de la sociedad, se transforma en un actor más de la lucha de clases y esto se identifica en las fuertes críticas sociales al sistema chileno. La salud, seguridad, calidad de vida y las oportunidades para las personas de escasos recursos son las temáticas principales del texto en donde la literatura se vuelve un testimonio de época y convierte a Lemebel en un escritor de tendencias.
    Por tanto, como grupo consignamos que el escritor expone en la crónica “Zanjón de la Aguada) su conciencia crítica y auténtica, al demostrar con hechos vivenciales su emancipación literaria, social y política, atestiguando que su técnica literaria contribuye a dilucidar sus postura ideológica, tal como lo señala Benjamin en su texto El autor como productor, donde sostiene: “El concepto de técnica que acabo de mencionar es el concepto que permite someter los productos literarios a un análisis social directo, y por tanto materialista”.

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    1. Estimados Franco y Paola (Grupo 3) en cuanto a su interpretación, nos parece muy interesante que hayan planteado los contenidos de Walter Benjamín, el cual sitúa al escritor más avanzado como quien vela por las problemáticas sociales del proletariado, tomando en consideración la lucha de las clases sociales. Cabe destacar, que proponer esta idea nos muy acertado, puesto que Lemebel deja en evidencia su compromiso con las temáticas sociales, con el fin de crear una conciencia crítica.
      Por otra parte, si nos preguntamos a qué tendencia pertenece el cronista, reconoceremos que su posición es la de denunciar, hechos tan reales como crudos de la sociedad, pero que muchas veces son ignorados por el estado chileno, como muy bien mencionaban ustedes. Sin embargo, para complementar su interpretación es necesario también reconocer que la autonomía de Lemebel se vería opacada al representar solo un cierto sector de las clases sociales. Puesto que Benjamín menciona que la tendencia que siga un autor a nivel político-social también configurará su tendencia literaria.
      Es por lo antes dicho que el autor de la presente crónica no hace sino representar a una cierta parte de individuos que son socialistas y que pretenden denunciar estas injusticias a través de sus narraciones. Otro factor importante es reconocer a qué tipo de escritor corresponde el cronista. Según Tretiakovse se distinguen dos tipos: “el escritor que opera del escritor que informa. Su misión no es dar cuenta sino combatir; no consiste en hacer de espectador sino en intervenir activamente” (Benjamín, 1934) Es decir, se comprende entonces que Lemebel representa a ese escritor revolucionario, no solo el que opera por un fin en sí mismo (Literatura). Sino que al contrario, este, es un autor activo, que pretende informar, creando una crítica literaria. El escritor se compromete con testificar las injusticias sociales y como menciona Tretiakovse también interviene activamente. Como grupo creemos que esto es fundamental a la hora de ser un gran escritor, pues para crear una buena literatura, también hay que involucrarse con el contexto de los receptores.

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    2. A la luz del comentario anterior nace en nosotros una duda como grupo que nos parece fundamental. Puesto que si se comprende que el papel del receptor (lector) es importante en la vida de todo escritor. Ya que el contexto de recepción debe ser de gran significancia. ¿Ustedes están de acuerdo con esta aseveración? ¿Qué teoría o autor podría ser aplicado bajo estas observaciones?

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    3. Dentro de la crónica de Lemebel y específicamente el epílogo, existe un texto que nos hace ruido. Umberco Ecco con “La poética de la obra abierta” señala las infinitas posibilidades que posee el lector de concebir un escrito, nos referimos al placer al leer algo, el cual estará preestablecido por el autor, lo que llevará a que la interpretación no se aleje de lo que éste quiso decir, por tanto, concordamos con vuestras aseveraciones, sobre la significancia que posee el lector para el escritor. Podemos observar lo antes señalado en un extracto de este epílogo:
      “Ahora, cuando la pobreza disfrazada por la ropa americana ya no quiere llamarse pueblo prefiere ocultarse bajo la globalidad del término “gente”, más plural, más despolitizada en las encuestas, que suman electrodomésticos para evaluar la repartija del gasto social en las
      capas de menos ingresos. Y todo es así, para un mejor vivir están las líneas de créditos que permiten soñar en colores, mirando un catálogo endeudado de un bienestar a plazo”.
      Consideramos que Lemebel logra subsidiar a cabalidad la imagen simbólica de su crónica, con referente que no se alejan de nuestra realidad cultural, por lo que la recepción será de un gran dinamismo e ambivalencia, debido que alude a una clase consumista cubierta por el manto de un capitalismo que poco o nada contribuye a erradicar la pobreza.
      Finalmente podemos decir que esta crónica posee las dimensiones de una obra abierta por su contenido latente, actual, la cual esta transparentada en la cotidianidad de la clase más baja, que la hace estar vigente hasta el día de hoy.

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    4. Grupo tres concordamos con su interpretación, ya que Humberto Eco plantea que toda obra literaria tiene una apertura, por lo tanto puede tener multiformas de significados, pero caba destacar que va a depender del lector el descubrir la multiforma de significaos y esto va a depender de su experiencia previa e incluso de su estado de ánimo. De esta manera, podemos decir que las interpretaciones otorgadas al texto de Pedro Lemebel son todas certeras, porque dentro de las tantas significaciones que puede tener un texto o una obra literaria , cada persona verá una parte distinta de ese texto y ahí es donde esta la apertura que deja el autor al escribir su obra. De la misma forma, Iser proponía que el lector implícito debe llenar lo que él asigna como blancos textuales, pero a diferencia de Eco , los blancos textuales serán llenados en base a la experiencia de cada lector y quizás se aleje de la interpretación que pretendía el autor que sus lectores tuviera, al contrario del planteamiento de Eco quién como mencionaba el grupo tres, la interpretación del lector no se va alejar de lo que el autor quiso decir.En este sentido, el texto de Lemebel sería guiado a una interpreación más enfocada a Iser, en donde cada uno de nosotros pueda otorgarle una libre significación. La nuestra esta especificada en nuestro post de interpretación si quieren pueden comentarnos para ver como fuimos llenando nuestros blancos textuales.

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    5. Quisiera recoger la pregunta planteada por el Grupo 3, a la interpretación del Grupo 1, a partir de lo recién planteado el 2, y dirigirla a un aspecto en particular: ¿qué rasgos de la refuncionalización técnica, planteada por Benjamin, pueden señalarse en el lenguaje y el género textual abordado por Lemebel? ¿En qué medida el léxico y género discursivo, que son elementos representacionales de la técnica literaria, son renovados o alterados en esta crónica? ¿Sucede algo similar con los tópicos y personajes tipo de los cuentos infantiles, resemantizados en este texto?

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    6. También respecto de la teoría de la recepción, pero tomando en cuenta lo planteado por Benjamin en cuanto a la mezcla de campos disciplinares de las artes para renovar o emancipar sus modos de producción y al periódico soviético como espacio o soporte revolucionario en que el lector se transforma en productor del sentido social: ¿es significativa la crónica como género y dispositivo textual? ¿Qué "oportunidades" o posibilidades explora el autor con este género?

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    7. La crónica es un género significativo porque consiste en compilar hechos históricos o importantes y ser narrado por un testigo presencial o contemporáneo. Siendo Pedro Lemebel aquel testigo presencial que narra los hechos de su propia época. El lenguaje que se utiliza en una crónica le ofrece grandes oportunidades de intervención al autor, Pedro Lemebel utiliza un lenguaje directo, sencillo , muy subjetivo y el uso abundante de adjetivos en la realización de descripciones. A través de este lenguaje apela a un rol activo del lector , que sea capaz de llenar aquellos blancos textuales- propuesto por Iser - insertos en la crónica y a la vez les permite desarrollar criterios para juzgar o valorar la obra configurando sus propios horizontes de expectativas- propuesto por Jauss-. Por otro lado, lo expuesto por Benjamin de emancipar los modos de producción alude “al autor como productor” en donde para desvincular los modos de producción impuestos por la elite, propone la tendencia y la calidad. Esta consiste en que se debe aplicar una tendencia política correcta, en la que se demuestre la clase social obrera, ya que esta es la base de la sociedad. Por lo tanto, se debe escribir desde una realidad más acertada que la de escritura de elite o producción de textos de otra tendencia política. Sí la tendencia política es la correcta- para Benjamin la clase obrera- se demostrará un texto de calidad estética. Esto se demuestra en el texto de Pedro Lemebel, porque utiliza un lenguaje que da cuenta de la realidad del estrato social bajo, de la cual él fue protagonista.

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    8. Considero que la pregunta planteada por el grupo 1 es de suma importancia, por lo tanto quiero recalcar a Benjamin en “El autor como productor”, señalado anteriormente en cuanto a sus dos conceptos que son: calidad y tendencia, que el autor en este caso Lemebel plantea, y por lo tanto se relaciona con lo que dice Eco (lector modelo), Iser y Jauss (teoría recepción y horizonte de expectativas).
      Según lo que plantea Benjamin, citando a Bretch “La transformación de las formas de producción y de los instrumentos de producción en el sentido de una intelectualidad progresiva-interesada por tanto en la liberación de los medios de producción; útil por tanto en la lucha de clases. Bretch plantea el concepto de refuncionalización: no abastecer al aparato de producción sin transformarlo al mismo tiempo, en la medida de lo posible, en el sentido del socialismo” (p.10)
      Por lo tanto, el autor debe ir más allá, debe retratar la verdad de la realidad social y es el lector quien debe cambiar su pensamiento, su tendencia, es así como el autor derriba la clase dominante. En esta cita se puede ver: “En este reducto social, donde las rucas encrespaban el cerco mísero de Santiago, confluía un zoológico delictivo que se nombraba según la especialidad del robo”.
      El género y el discurso son alterados a través de la polifonía e intertextualidad. Por ejemplo en esta cita: “un niño guarisapo nunca llegó a ser princesa narrando la crónica de su interrumpido croar” (4), se encuentra la intertextualidad con un cuento infantil “La princesa y el sapo”. Por otro lado, la polifonía propuesta por Kristeva (diálogo con otro). “mejor rematar neuronas como espectador de la pantalla donde el jet-set piojo se abanica con remuneraciones millonarias, pasándolo regio, mascando una aceituna en el desfile de modas con su ocio fashion, sacándole la lengua a la teleaudiencia sonámbula y roticuaja” (4)
      La crónica es la “historia en que se observa el orden de los tiempos” (RAE). A través de este estilo Lemebel cuenta la historia en pasado de lo que él vivió, esto hace ser muy atractivo al lector ya que relaciona el lugar en tiempo pasado pero con temas tan actuales por ejemplo la delincuencia, y con un lenguaje natural. “ A partir de esa muralla que como una bambalina cinematográfica se convirtió en el frontis de mi primer domicilio, mi abuela le puso un techo de fonolas y un encatrado de palos que confeccionaron la arquitectura piñufla de mi palacio infantil” (1)

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    9. Estimado profesor, respondiendo a su pregunta sobre refuncionalización técnica,en la crónica de Pedro Lemebel se evidencia una refuncionalización técnica tanto en el lenguaje utilizado como en la estructura de la crónica. Principalmente de los rasgos señalamos por Benjamín, en la crónica de Pedro Lemebel se destaca la recepción de la obra. En primer lugar debemos destacar como Pedro Lemebel altera la estructura de la crónica, ya que la separa en actos. Siendo la crónica una narración y los actos corresponden al género dramático. Por lo tanto renueva el género de la crónica mezclando el drama con lo narrativo. Nos da a conocer que nos relatará por actos la pobreza de El Zanjón de la Aguada. También podemos decir que esta crónica se utilizan términos coloquiales propios del habla popular chilena. Ejemplos:
      Cabros: se refiere a joven o adolescente
      Rajaban: acabar con alguien
      Ratera: ladrona
      Mocosos: niños
      Choreo: hurtar
      Estas expresiones coloquiales poseen una notable carga pragmática, ya que serán coherentes en un contexto en particular que sería la pobreza, lo cual implica variadas recepciones de parte del lector. Aquel lector que tenga conocimiento de estos términos logrará comprender mejor la obra, y aquel que no tendrá más dificultades, puesto que no comparte aquel campo de conocimiento con el autor. Por otro lado los tópicos y personajes de los cuentos infantiles son resemantizados en este texto. Se les otorga un nuevo significado.
      Los títulos de la crónica poseen temas atractivos que implican el desarrollo de inferencias para su comprensión. Los títulos alterados son:
      • La arqueología de la pobreza: Que se refiere al estudio de la ciencia en la pobreza. Analizando parte por parte. Intentando indagar más allá

      • Mi primer embarazo tubario: Se refiere al conducto de la vida y a cómo la pobreza va creciendo.

      • Las memorias del carne amarga: corresponden a sus historias de vida o a los relatos que dejó su existencia

      En torno a cuentos infantiles. El autor se refiere a ellos de manera irónica, pero simultáneamente realiza una profunda crítica a la sociedad. Lo cual se refleja en las expresiones que utiliza en su epílogo. Manifiesta que los delincuentes ya no roban para ayudar al prójimo, cómo lo realiza Robin Hood. Además finaliza diciendo que el niño guarisapo no logró convertirse en princesa, expresando que eso sólo sucede en los cuentos de hadas y que no siempre hay un final feliz.

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  5. Como grupo nos parece muy interesante la temática que se expone en el segundo acto. ¿No les parece original plantear la idea de un niño embarazado? Para ser más específicos en las observaciones, cabe destacar que el acto se titula, “Mi primer embarazo tubario”. ¿Qué se puede inferir y con qué texto se puede relacionar? ¿Les parece interesante este punto de la crónica?

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    1. En base a su pregunta (grupo tres), de inmediato el texto que se nos viene a la mente para relacionar su cuestionamiento es el de “El género en disputa”. Puesto que en el texto Zanjón de la Aguada, se ve representado este tema, el del tercer género que expone de forma acuciosa Judit Butler, no es al azar que el segundo acto lleve por nombre, “Mi primer embarazo tubario” (desarrollo e implantación de un óvulo fertilizado en una trompa de Falopio), Para continuar el análisis, cabe destacar que el personaje que posee el embarazo esde sexo masculino, esto se refleja por los siguientes extractos sacados de la crónica: “Y así fue como un día mi barriga se fue hinchando como si me hubiera embarazado un príncipe moscardón[…]Esa misma noche se produjo el alumbramiento, después de tomar esa abortiva medicina […]”Es menester mencionar que en estas dos citas el niño hace alusión a un embarazo, en el cual nos percatamos que este se siente cómodo con el pensamiento o la creencia de que está en un periodo de gestación. Además, cuando da comienzo a la toma de los medicamentos, quien narra la historia, ve a estos como un método abortivo que de alguna forma le harán perder a su hijo, no es coincidencia esta aseveración, ya que estos puntos son los que nos llevan a una intertextualidad entre la crónica y el libro de Butler.
      Más adelante en el mismo acto se dice: “[…] flotaba el minúsculo cuerpo de un pirigüin detenido es su metamorfosis. Era apenas una cabeza y una colita, pero sobresalían dos patitas verdes que el niño renacuajo había logrado formar en mi vientre desde que me tragué su larva en el micromundo de la vida que, a pesar de todo, se peleaba a codazos el breve espacio de su gestación”, lo que se expresa en este extractoes, que finalmente el “infante embarazado” pierde al niño renacuajo que de alguna forma había vivido en su vientre.
      Entonces, frente a lo que planteabaLemebel en su crónica, podríamos hacer una gran conexión y citar a Judit Butler puesto que en su texto “El Género en Disputa”, demuestra una postura feminista, sin embargo critica esta visión, porque considera que el término “mujeres”está situado en una categoría unitaria y excluyente, que funciona dentro de una lógica binaría entre lo heterosexual y heteronormativo (lo establecido). Es decir, esta critica la naturalización del género y el cuerpo. Teniendo en cuenta que noes un mero instrumento o un medio con el que se relacionan solo externamente un conjunto de significados culturales, sino que es una construcción de género y no un hecho de la naturaleza. En otras palabras, lo que esta escritora expone, es que el género se constituye a partir de hechos cotidianos como; la forma de ser, gestos, movimientos, vestimenta, la forma de hablar, clase, etnia, raza, entre otros. Por tanto, el género es una elección de cada sujeto, pues todosdeberíamos poder decidir si se es hombre o mujer, ya que, al limitar la libertad de elección, se está violentando a la diversidad de deseos e identidades sexuales y de género. En la siguiente cita se refleja lo anteriormente dicho: “Si una “es” una mujer, es evidente que eso no es todo lo que una es; el concepto no es exhaustivo, no porque una “persona” con un género predeterminado sobrepase los atributos específicos de su género, sino porque el género no siempre se constituye de forma coherente o consiente en contextos históricos distintos […]”
      En definitiva los textos “Zanjón de la Aguada” y “El Género en Disputa”, tienen una estrecha relación, porque ambos plantean situaciones cotidianas que se vivenen nuestra sociedad un tanto estigmatizada, por consiguiente, los textos dialogan creando relaciones reciprocas entre sí, aportando con una significancia trascendental al contexto social.

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    2. Grupo tres, no parece bastante interesante su interrogante, ya que la idea del niño embarazado es finalmente una sátira. Nuestras compañeras del grupo uno mencionan acertadamente “El género en disputa” de Judit Butler,lo que nos pareció acertado a la hora de generar un análisis. Como grupo creemos que el embarazo tubario hace referencia a una actitud carnavalesca, planteada por Bajtin y Kristeva, pero principalmente se relaciona mucho a lo que nuestras compañeras mencionaron anteriormente sobre “El género es disputa”. Se puede ver porque como mencionaba Butler “ El género se va construyendo socialmente” y quizás en la infancia del autor estaba definiendo su género. De esta manera, Lemebel deja de ser “Hombre universal” y nos da una panorámica de su visión y gestación de su propio género. Nos parece bastante interesante el tema, ya que en general el lenguaje es uno de los medios por los cuales se invisibiliza al género femenino y mediante la escritura de los textos se refuerza esta teoría. Así, vemos como Lemebel en su crónica va derribando los muros del hombre universal y convirtiendo su escritura en un ámbito más feminista, en donde da cabida a actitudes que en definitiva exploran en género que este desea. Cabe mencionar que el feminismo es posestructuralista y además es parte de una lucha política que comenzó con los derechos civiles de la mujer, o sea la igualdad de la mujer ante la justicia. En base a esto, comienzan a nacer la literatura feminista, en donde hay una redefinición y una reapropiación simbólica de la mujer , se va cuestionar el concepto de hombre universal y deja de verlo como el centro del mundo. Pensamos que Lemebel en su crónica quiso dejar atrás el tipo de violencia simbólica del lenguaje , además de plantear una postura de Benjamin en “El autor como productor” en donde el autor plantea un binarismo entre el artista burgués y el revolucionario. En este sentido este texto tendría una tendencia política correcta, en donde se afecta tanto lo político como lo estético-no hay una división entre ambos- y a través de la tendencia correcta que utiliza Lemebel se logra la calidad estética, o sea una originalidad en el texto.



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  6. Grupo 4:
    De acuerdo al texto de Pedro Lemebel “El zanjón de la Aguada”, debo mencionar que él académico plasma aspectos de su vida personal en el texto. Es por esto, que me referiré a Lemebel como un individuo o artista que usaba maquillaje y tacones para generar la provocación en la sociedad. Este autor es muy importante porque a través de su personalidad logra hacer una denuncia a la discriminación y representar al género. Por lo tanto, mediante el fragmento del “embarazo” del protagonista se puede apreciar que el autor se está refiriendo al tercer género, mediante la siguiente cita:
    “Y fue así como un día mi barriga se fue hinchando como si me hubiera embarazado un príncipe moscardón” […] Esa misma noche se produjo el alumbramiento, después de tomar esa abortiva medicina, me desrajé en los calambres de una florida diarrea como agua de pantano. Y allí, en el negro espejo de la bacinica rebalsante, flotaba el minúsculo cuerpo de un pirgüín detenido en su metamorfosis. Era apenas una cabeza y una colita, pero sobresalían dos patitas verdes que el niño renacuajo había logrado formar en mi vientre desde que me tragué su larva en el micromundo de la vida que, a pesar de todo, se peleaba a codazos el breve espacio de su gestación”. (Lemebel. 2)
    A partir de la cita, se puede inferir que el autor logra transmitir una crítica oculta, cuestionando la idea de género y sexo. Asimismo, J. Butler en su texto “Sujeto de sexo/género/ deseo”, se vincula claramente con lo que transmite Lemebel, porque Butler señala que género es una construcción cultural. Por consiguiente, esta autora plantea lo siguiente:
    “Si el género es los significados culturales que acepta el cuerpo sexuado, entonces no puede afirmarse que un género únicamente sea producto de un sexo. Llevada hasta su límite lógico, la distinción sexo/ género muestra una discontinuidad radical entre cuerpos sexuados y géneros culturalmente construidos. Si por el momento presuponemos la estabilidad del sexo binario, no está claro que la construcción de “hombres” dará como resultado únicamente cuerpos masculinos o que las “mujeres” interpreten sólo cuerpos femeninos” (54)
    Lemebel hace esta crítica, al colocar a un hombre embarazado, nos crea un extrañamiento, ¿Cómo un hombre puede estar embarazado? El escritor, cuestiona al igual que Butler la idea de masculino y femenino, no quiere decir que este hombre embarazado sea mujer, o después de este hecho llegue a ser mujer, tampoco significa que Lemebel al ser físicamente hombre sea así, al contrario él se siente mujer, se “transforma” en femenino, su ser , su sexo es natural.

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  7. Interpretación:
    El texto “El Zanjón de la Aguada” de Pedro Lemebel encontramos la cultura híbrida de Nestor García Canclini. Cultura híbrida se refiere a cuando una cultura entra dentro de otra cultura, esto quiere decir, que no se vuelven culturas aparte, sino que ocurre una hibridación en donde se naturaliza dicha cultura. En el texto encontramos este concepto cuando habla de la pobreza que esta disfrazada con la ropa americana- haciendo alusión a la ropa reciclada de EE.UU.- la cultura de Estados Unidos ha sido tan latente en nuestro país, que existe una hibridación en donde ambas culturas se mezclaron y no se sabe donde empieza una y termina la otra. Además hace mención a las tarjetas de crédito, que fueron traídas de otro país y forman parte de nuestra cultura a tal punto, que es raro ver a una persona sin tarjeta de crédito. También vemos la palabra Dandy o Fashion hibridizadas a tal nivel que podemos entender su significado sin complicaciones. Podemos ver que el en texto aparece una Carnavalización, concepto que proviene de Bajtin y Kristeva, y hace alusión a una operación crítica que mediante la ironía, la paradoja y la ambivalencia que logra descentrar las normas instituidas y liberar el pensamiento. En este sentido el texto es carnavalesco, ya que hace una íronia del Zanjon del aguada y la niñez que autor vivió ahí, además los nombres de los actos ej.: “ Mi primer embarazo tubario” hace referencia a una actitud carnavalesca por parte del autor, al utilizar una ironía para describir el momento en que se trago un renacuajo. De esta manera, nos cuenta como logró con “la medicina abortiva” poder sacar ese engendro, usando la actitud de canaval propuesta en primera instacia por Bajtin , y reestudiado por Kristeva. Si continuamos analizando el texto encontramos presente el Horizonte de expectativas de Iser y Jauss, este consiste en las creencias que se comparten en la sociedad en una época específica, en este caso el horizonte de expectativas de nosotros como lectores está resuelto, ya que es un texto hecho en nuestra época y para nuestra época , esto implica que se usa un lenguaje que podemos comprender ej: cuando hace alusión a Kramer vs Kramer o cuando utiliza ese lenguaje tan chileno que podemos comprender todo y nuestro horizonte de expectativas se comparte con los lectores de nuestra época. Finalmente, encontramos el poscolonialismo de Mignolo y Bhaba, que nos habla de los estereotipos, la discriminación y el discurso poscolonial que se adquirió. Aquí lo vemos reflejado en la pobreza en que vivía el autor, las consecuencias de un colonialismo y como existía una discriminación estereotipada de esto. Se ve cuando los carabineros queman sus cosas, los desalojan y los dejan en la calle solo por el estereotipo de la gente pobre son ladrones o malas personas. En definitiva es un texto muy completo que nos muestra muchos de los conceptos abordados durante las clases de teoría literaria, esperamos contribuir a la discusión con nuestra interpretación.

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    1. ¿Con qué cita puedes relacionar el postcolonialismo de Walter Mignolo con el texto de Lemebel?
      Considero que hablar de muchos temas a la vez resulta ser un tanto confuso. Sin embargo, sí estoy de acuerdo en la relación de Mignolo con el texto principal, ya que claramente se puede apreciar esta visión del tercer mundo que propone el autor.
      Walter Mignolo señala:
      “Conceptos tales como Primero y Tercer Mundo, Occidente y Oriente, margen y periferia, colonialismo español o británico, son todos ellos categorías geoculturales. Al pensar lo que vengo exponiendo como una ruptura epistemológica, lo hice en función del lugar geocultural, asumiendo que uno de los motivos que guían la teorización postocolonial es el lugar geocultural de producción del saber y distribución del conocimiento. En mis argumentos, trato de comparar la política y la sensibilidad del lugar geocultural con los de género, la raza o la posición de clase ya que en todos estos casos, al necesidad de teorías y la producción de saber no responden exclusivamente al deseo por la verdad, sino tal vez principalmente, a preocupaciones éticas y políticas acerca de la emancipación humana. Desde esta perspectiva, debemos enfatizar que la emancipación promovida por las teorías postcoloniales, significa la emancipación de las categorías epistémicas elaboradas y establecidas en Europa por la modernidad que fueron construidas en complicidad con la expansión colonial” (p. 286) […]
      La postcolonialidad aparece en el texto de Lemebel cuando dice: “[…] la gotera de la pobreza sigue sonando como gotera en el eco de la cacerola vacía. Para mejor vivir la escarcha indiferente de estos tiempos, vale dormirse soñando con el Tercer Mundo pasó por un zapatito roto, que naufragó en la corriente del Zanjón de la Aguada” (4). A través de esta cita, se puede comprender que el autor se sitúa en el tercer mundo, en donde existe una crítica de un pensamiento desarrollado en la enunciación de confrontar el primer mundo desde el contexto del tercer mundo.
      Por otro lado, cuando ustedes señalan “Aquí lo vemos reflejado en la pobreza en que vivía el autor”, sí es correcto pero no sólo el autor también el protagonista, es un aspecto autobiográfico de Lemebel, ya que realmente éste vivió en las orillas del Zanjón de la Aguada, es así como del loci de la enunciación Lemebel hace esta crítica, la denuncia desde la perspectiva del tercer mundo hacia su contexto (época- 1952).

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    2. Estimada Marcela, abarcar más de un tema no es confuso cuando se realiza con argumentos, los cuales están expuestos en nuestra interpretación y cada concepto esta explicado y además está vinculado al texto de Lemebel. También, tratamos de incluir la mayor cantidad de conceptos, ya que lo que vimos durante el curso fueron muchos contenidos. Respondiendo a tu pregunta “¿Con qué cita puedes relacionar el postcolonialismo de Walter Mignolo con el texto de Lemebel? Para comenzar el postcolonialismo manifiesta las nuevas formas de colonización; es decir dominio y esclavitud que están insertas en la sociedad y son disfrazas a través de etiquetas publicitarias. Por lo tanto, la cita en la cual se expresa claramente este postcolonialismo es la siguiente:
      “Ahora, cuando la pobreza disfrazada por la ropa americana ya no quiere llamarse pueblo y prefiere ocultarse bajo la globalidad del término «gente», más plural, más despolitizada en las encuestas que suman electrodomésticos para evaluar la repartija del gasto social en las capas de menos ingresos. Y todo es así, para un mejor vivir están las líneas de crédito que permiten soñar en colores, mirando el catálogo endeudado de un bienestar a plazo”.(Lemebel, Pedro. Pág 4)
      Esta cita se refiere a que la gente de estrato social bajo es atraída por avances tecnológicos, la moda y hasta las creencias que provienen de Occidente, adquieren sus productos e imitan sus actitudes. De esta manera, evaden que pertenecen a pueblos, ya que este término se refiere a una población pequeña y ellos desean ser más y ascender por medio de las apariencias a las clases sociales alta, a la elite que proviene de Occidente. Además, no logran reconocer que Occidente a través de sus productos está imponiendo nuevas formas de dominio y esclavitud, las cuales se configuran dentro de su postcolonialismo al están siendo sometidos. Esto se logra, a través de la tarjeta de crédito que los consume y esclaviza su vida a la rutina del trabajo y al poderoso capitalismo, que es considerado una forma de esclavitud contemporánea. Los países latinoamericanos pertenecen a este tercer mundo que Pedro Lemebel denomina “Micromundo” “Microsociedad” , por lo tanto no pertenecemos a los países del primer mundo, los que abarcan un gran desarrollo económico, cultural y social. Además, somos en engranaje que permite que estos países se conviertan en grandes potencias, de esta manera estamos reforzando sus ideas y su modo de representarnos ,como una potencia inferior y la más pequeña, en la que ejercen su dominio y logran el postcolonialismo.

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    3. Estimado Grupo Dos:
      Nos parece interesante traer a colación la idea de Carnavalización propuesta por Mijail Bajtin, puesto que, se puede apreciar que Lemebel emplaza la idea de marginalidad desde una mirada colectiva, social y fuertemente ironizada a partir de sus experiencia. No obstante, como grupo queremos contribuir con la idea de “intertextualidad”. Veamos cómo expresa Kristeva esta idea de Bajtín: “[…] todo tengo se construye: como mosaico de citas, todo texto es la absorción y transformación de otro texto. En lugar de la noción de intersubjetividad se instala la de intertextualidad y en el lenguaje poético se lee, por lo menos, como doble”. (Bajtin, la palabra, el diálogo y la novela. Pág. 3)
      Entonces a partir de lo señalado por Bajtin, la idea de intertextualidad tiene como finalidad evidenciar que ningún escritor produce un texto autónomo; como grupo concebimos a esta intertextualidad como la conexión perpetua quiérase o no, a otros textos. Continuamente para el autor de una obra será necesario vincular un escrito con otro, ya sea para sustentar una teoría, dialogar frente a una ideología y simplemente para darle al texto un carácter dinámico y eficaz.
      Lemebel incluye en su crónica intertextos que le dan un brío distinto a su relato y esto lo podemos observar en los siguientes tres extractos:
      “Y a así fue como mi barriga se fue hinchando como si me hubiera embarazado un príncipe moscardón”.
      “Para mejor vivir la escarcha indiferente de estos tiempos, vale dormirse soñando que el Tercer Mundo pasó por un zapatito roto, que naufragó en la corriente del zanjón de la aguada, donde un niño guarisapo nunca llegó a ser princesa narrando la crónica de su interrumpido croar”.
      “En estos tiempos donde la delincuencia perdió su aventura romántica de quitarle al rico para darle al más pobre, al estilo Robín Hood o Jesse James […].
      Pedro Lemebel al referirse a príncipes, princesas, y a héroes de antaño, configura en su relato la entregar de un antiperfil de estos personajes, lo que impregna de significado a su crónica ya sea, porque evidencia su orientación sexual, su infancia corrompida por la pobreza, su malestar ante las injusticias sociales, o simplemente la ironía que llena al relato de dinamismo. Por tanto, esta intertextualidad utilizada por Lemebel le otorga un sello característico a su prosa, el cual que adecua perfectamente al contexto social que menciona en su escrito.

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  8. De acuerdo a lo propuesto por W. Iser en “El proceso de lectura” y Jauss “La historia de la literatura como provocación de la ciencia literaria”, estoy de acuerdo en la relación de ambos textos con el “Zanjón de la Aguada”.
    Jauss añade: “La relación de contingencia de la literatura aparece primordialmente en el horizonte de expectación de la experiencia literaria de lectores, críticos y autores contemporáneos y posteriores. De la objetividad de este horizonte de expectación depende, por consiguiente, el que sea posible comprender y presentar la historia de la literatura en su propia historicidad” (p. 869)
    “Una obra literaria, aun cuando aparezca como nueva, no se presenta como novedad absoluta en un vacío informativo, sino que predisponer a su público mediante anuncios, señales claras y ocultas, distintivos familiares o indicaciones implícitas para un modo completamente determinado de recepción. Suscita recuerdos de cosas leídas, pone al lector en una determinada actitud emocional…” (870).
    Por otro lado, Iser dice que “la obra de arte es la constitución del texto en la conciencia del lector” (149). “En el proceso de la lectura se produce entonces una actualización múltiple de los contenidos de las retenciones, y esto significa que lo recordado se proyecta en un nuevo horizonte que no existía en el momento en que fue aprehendido” (152)
    Tomando en cuenta los conceptos de teoría de la recepción y del horizonte de expectativas, es preciso señalar, que en el texto de Lemebel no solo está aludiendo a nuestra actualidad como el concepto de “Kramer vs Kramer”, ahora me pregunto ¿Cuál es ese lenguaje “tan chileno” que utiliza el escritor? Lo que hace Lemebel según la teoría de la recepción es crear una crítica literaria que considera claramente al lector, ya que el horizonte de expectativas comparte la interpretación con la comunidad socio cultural. Los conceptos mencionados anteriormente, los encontramos en el epílogo “La nostalgia de una dignidad territorial”: “Actualmente, los alcaldes hacen alardes en sus campañas con nuevos métodos policiales para prevenir asaltos y choreos. En estos tiempos donde la delincuencia perdió su aventura romántica de quitarle al rico para darle al más pobre, al estilo Robin Hood o Jesse James, quizá porque los protagonistas del robo social son apenas unos mocosos que les arrancan la jubilación a los abuelos cuando salen del banco…” (4)
    En mi opinión, creo que más que apuntar a solo nuestra actualidad lo que hace Lemebel es una denuncia social de lo que acontece en nuestra época, involucrando al lector a través de ejemplos cotidianos como lo es la “ropa americana”, en el texto dice la “pobreza disfrazada”, a través de lo extranjero queremos ocultar “la repartija del gasto social en las capas de menos ingresos” (4), se trata de esconder la pobreza. Finalmente, el modo en que el lector concibe la obra a través del dominio del lenguaje y el bagaje cultural (lector implícito), generará una recepción que actualizará la estructura interna del texto,

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  9. "Incluso en la más perfecta de las reproducciones una cosa queda fuera de ella: el aquí y ahora de la obra de arte, su existencia única en el lugar donde se encuentra" (42) ¿ Creen ustedes que el texto de Lemebel presenta una autenticidad? Según lo planteado por Benjamin.

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  10. Creo que sigue siendo muy relevante la diferencia entre el compromiso y el estilo, que Benjamin señala y supera o da por superada con el concepto de técnica. Al respecto, me parece, que la obra de arte no es revolucionaria porque testimonie o refiera algo (Benjamin da el ejemplo del Nuevo Objetivismo alemán), sino porque la producción de esa obra es en sí misma revolucionaria, es decir, la factura estética del artefacto artísitico determina la transformación de los medios de producción, no su abastecimiento, y es de este modo que se reúnen ideología o compromiso y el desarrollo artístico. Hasta ahora, en este debate, el modo de vincular el texto con la política ha sido el evidente: como información, es decir, el texto es un medio para apuntar a cierta "realidad". La otra estrategia que se ha enfatizado es la biografía, es decir, al autor como centro de la significación. Si toda interpretación genera una estructura y por ende un centro (Derrida), en lo hasta ahora expuesto los centros predominantes son el autor y la realidad representada. ¿Qué sucede si borramos esos centros, si los desnaturalizamos?, ¿qué sucede si liberamos al texto de esas jerarquizaciones del sentido común (que justifican estas ideas: "como grupo intuimos que el propósito de Lemebel no es alcanzar la técnica, es decir, este no se basa en cuidar un estilo o sobresalir por la escritura y su retórica. El autor es más profundo que todo ello, esto le parece más una banalidad que algo fundamental a la hora de escribir. Él no busca encontrar la fama con todo esto, o potenciar la estética, su misión para nosotras es crear una revolución y alcanzar la crítica, no con ficción, o sucesos amorosos, sino con hechos reales, crueles y concretos. Vivencias de personas comunes y corrientes")? ¿Si consideramos la diferencia fundamental del autor, el enunciante y el sujeto de enunciado y, siguiendo esas distinciones ordenamos los significantes en distintos niveles (donde poco importa Pedro Lemebel como persona real)? ¿Qué hace este texto? ¿Cuáles son o cuál es su(s) principio(s) formativo(s)? Se ha apuntado al pasar la ironía y, certeramente, se señaló la carnavalización y la intertextutalidad como estrategias de la inestabilización de su significancia, pero ¿qué elementos de su hechura, su concatenación significante y la mixtura de alusiones, imágenes o tropos, genera que este texto ejerza una acción artística y política? ¿Es posible consignar varias usos irónicos, ejercidos sobre diversos mecanismos o distintos estratos del texto? ¿Cuál es el efecto político de la carnavalización? ¿Es posible categorizar las ambivalencias que el texto sugiere como alteraciones o posibilidades críticas?

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    1. El sujeto de la narración, por el acto mismo de la narración, se dirige a otro, y es con respecto a este otro, y es con respecto a este otro que la narración se estructura […] Podemos, pues, estudiar la narración más allá de las relaciones significantes-significado como un diálogo entre el sujeto de la narración y el destinatario, el otro”. (Bajtín, la palabra, el diálogo y la novela. Kristeva. p. 10). El sujeto de la narración se dirige a un lector, en el cual busca crear una revolución, es por medio, de la ironía de Lemebel, el cual busca representar los hechos grotescos de una forma sarcástica, con el fin de crear un diálogo entre el lector y el narrador de esta obra. Es por eso, que Kristeva a la vez alude al concepto de carnavalización como un hecho dialógico El carnaval es revolucionario, el texto es revolucionario. “Sobre la escena generalizada del carnaval, el lenguaje se parodia y se relativiza” (p 15.) La ironía es un proceso enunciativo que integra las fuerzas marginadas y así se produce un dialogismo. La carnavalización elabora nuevas formas del lenguaje y la comunicación, permitiendo el desenmascaramiento de la realidad, y la reivindicación de la identidad
      “Como por arte de magia aparecía un ranchal en cualquier parte, como si fueran hongos que por milagro brotan después de la lluvia, florecían entre las basuras las precarias casuchas que recibieron el nombre de callampas por la instantánea forma de tomarse un sitio clandestino en el opaco lodazal de la patria” ( Lemebel p. 1)

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  11. Además, de las preguntas del comentario anterior y de la necesidad de especificar los fundamentos técnicos, descentrados de la verdad y su escritor (muerte del autor), como agentes de "lo real", quisiera proponerles la siguiente conjetura: ¿es pertinente aplicar o extrapolar al "Zanjón de la Aguada" los personajes del ensayo de Fernández Retamar ("Calibán"), Ariel, Próspero y Calibán, como tipos que problematizan la situación poscolonial del intelectual latinoamericano, frente a los estereotipos (Bhabha) europeos?

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  12. En general, me parece que hay una carencia de análisis lingüístico y literario de la obra, utilizando unidades o elementos pertinentes (representación, enunciado y enunciación, trama, fábula, montaje, tiempo, narrador, personajes, ironía, tropos o figuras del lenguaje, léxico, extranjerismos, neologismo, coloquialismo, habla y lengua, etc.), para luego conectar dichos resultados o hallazgos con unidades mayores (ideología, cultura, género, etc.).

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    1. En base a su pregunta Estimado Profesor Simón:
      Concordamos como grupo, que un elemento crucial en todo texto es la palabra. Kristeva en su texto “Bajtín, la palabra, el diálogo y la novela” señala que: “La palabra como unidad mínima del texto resulta ser el mediador que liga el modelo estructural al entorno cultural”. Bajo esta mirada podríamos distinguir el plano funcional que posee la palabra en un texto determinado. La enunciación produce una identificación del texto con un determinado contexto cultural. En el texto de Lemebel existen una serie de elementos que nos ayudan identificar la clase social, el estilo de vida y el contexto en el cual se desenvuelve el protagonista. Por ejemplo: “Pero ese no fue el caso de mi familia, que desde siempre habitó en Santiago, traficando su pellejo pasar en piezas de conventillo y barrios grises que rondan al antiguo centro. Pero un día cualquiera llegaba el desalojo; los pacos tiraban a la calle las cuatro mugres, el somier con patas, la mesa coja, la cocina a parafina y unas cuantas cajas que contenían mi herencia familiar”. Palabras como pacos, conventillo y pellejo nos dan cuenta del léxico que poseen los personajes. Si en este relato existieran palabras como policía, departamento o se refirieran al cuerpo de una manera más sutil estaríamos en presencia de otro tipo de clase social, la historia se remitiría a otro contexto, por lo tanto, serían otras las problemáticas descritas. Por eso en un texto es relevante el concepto de palabra ya que las relaciones de estas son las que le dan una coherencia al texto y a la vez permite al autor comunicar al lector con el contexto de los personajes.

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    2. (Respuesta Primera Parte)
      Según lo sugerido por el profesor, es necesario analizar esta crónica de forma narratológica, para ello nos enfocándonos en la narración literaria de Gerard Genette.
      Podemos observar que en el relato se presenta una analepsis, específicamente una retrospección reconstructiva, ya que se hace un viaje al pasado en los tres actos, donde se cuenta toda la historia que vive el protagonista, evidenciando cada suceso ocurrido con la finalidad de dar a conocer todas sus vivencias. En cuanto a la frecuencia, nos encontramos con un relato singulativo puesto que los hechos sucedidos son narrados una vez, no hay repetición de los actos. En cuanto al modo en que se narra, nos percatamos que pertenece al discurso narrado, puesto que todo lo cuenta el narrador, sin entregar en ningún momento la voz a los personajes. También, se puede observar que en esta crónica se presenta la focalización cero, es decir, en los tres actos el narrador es omnisciente y se narra la historia en 1° persona. Además la voz narrativa es ulterior puesto que se narra después de que suceden los hechos. En el lugar de la narración, se encuentra un narrador intradiegético, puesto que cuenta la historia y participa de ella. Sin embargo, en el epílogo ser produce un quiebre situando la narración en un plano hipodiegético, continuando la historia con un narrador heterodiegético, esto quiere decir que cuenta los sucesos desde un punto de vista externo narrado en 3° persona.
      En cuanto a los neologismos debemos comprender que estos corresponden a una palabra o a un significado nuevo, que se le da a éstas que ya son parte de una lengua. En el texto de Lemebel se pueden apreciar algunos de ellos como por ejemplo: Piojal, desrajé, pulguerío, casuchas, carteristas, despabilaban, monreros, mocoso, zumbantes, mediaguas. Estas palabras nuevas o inventadas en nuestra lengua, son claves. Es por eso que debemos conocer su significado, para poder comprender dicho texto, pues si no fuera así, sería difícil el entendimiento de éste.

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    3. (Respuesta Segunda Parte)
      Los términos coloquiales se utilizan de manera informal y cotidiana, estos son más recurrentes en el lenguaje oral, pero sin duda Pedro Lemebel los lleva a su escrito de forma magistral. Algunos de los que se presentan en el texto son los siguientes: pellejo, pacos, mugres, tiritona, mojoneo, zandunga, guagua, punga, patos malos, cabros, cogotear, choreo, chamuscadas, choros, roticuaja, ratis, tiras. Todas estas palabras coloquiales, pertenecen a nuestra lengua y para una persona que no es de nuestro país se le haría difícil seguir la continuidad del texto, por eso, es importante que como lectores manejemos este lenguaje que pertenece a nuestra idiosincrasia.
      Asimismo, otras palabras recurrentes en este escrito son los extranjerismos, considerados préstamos lingüísticos, ya que son tomados de otro idioma y los hemos adoptado a lo largo de los años como propios en nuestro lenguaje. En “Zanjón de la Aguada” encontramos los siguientes: “very tipical”, “look”, “dandy”, “fashion”. Llegando a la conclusión, de que el escritor ha utilizado estas palabras con la finalidad de hacer una crítica a lo que traemos desde afuera. Además de qué forma estas se sumergen en nuestras realidades. También se puede hacer un contraste con los coloquialismos que se nombraron anteriormente, dando cuenta de la gran diferencia que existen entre ambos conceptos.
      Entonces todo lo analizado anteriormente tiene estrecha relación con las convenciones de lectura que propone Raymond Williams, como por ejemplo los modos básicos del habla y de la escritura, presentación de los personajes, posición narrativa, totalidad del relato, presentación del lugar, descripción de la acción y presentación del discurso. Podemos comprender que cada una de estas convenciones ayuda a comprender, interpretar, juzgar y valorar el texto, mostrando la forma en que se presenta y cómo se caracterizan en la escritura. Por lo tanto concluyendo, podríamos decir que cada uno de estos puntos son acuerdos tácitos, que solventan el hecho literario como una construcción social, que relaciona variados objetos y a partir de estos, nos permite dar diversos significados al texto.

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  13. Por último, me parece prudente tomar en cuenta la pregunta de Marcela, referida al aura de esta obra, ¿con qué rito esta rompiendo este texto?, ¿de qué modo de producción tradicional se distancia y mediante que procedimientos?, es decir, ¿de qué modo diverge de los modos de producción (cultuales y culturales) para actualizar una producción auténtica o proponer dicha actualización emancipada de los modos convencionales de representar?

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    1. Estimado Profesor
      Como grupo consideramos que la Crónica de Pedro Lemebel diverge el modo de producción al liberar su crítica hacia la perversidad del capitalismo y la crudeza que vive la clase más desprotegida, particularizando su sátira con un lenguaje que provoca en el lector, extrañamientos a partir de los elementos que va configurando poco a poco en sus tres actos, es decir a través de una denuncia contra- hegemónica, establece su aversión a una supremacía impuesta por la sociedad, por lo que su obra denota valores intrínsecamente políticos, dejando de lado valores cultuales los cuales no están representados en sus vivencias. Sin embargo, éste no pierde su autenticidad debido a que la crónica se encuentra colmada de significados, que por medio de la ironía y el lenguaje coloquial, hace del texto una obra única e irrepetible.

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    2. “El concepto de la autenticidad del original está constituido por su aquí y ahora; sobre éstos descansa a su vez la idea de una tradición que habría conducido a ese objeto como idéntico a si mismo hasta el día de hoy. Todo el ámbito de la autenticidad escapa a la reproductibilidad técnica” (Benjamin. P. 42)
      La autenticidad de la obra de Lemebel no es reproducible. El núcleo del texto es la autenticidad, a partir del carácter testimonial histórico que presenta el autor es reconocible su esencia, su centro, su autenticidad. A pesar de que esto texto sea masivo, no ha disipado su durabilidad.
      “Pero el Zanjón, más que ser un mito de la sociología poblacional, fue un callejón aledaño…” (p. 1)
      Lemebel se opone a los modos de producción, retomando lo que señaló el grupo 3 en relación a la crítica, si bien es cierto eso lo hace ser auténtico hasta el día de hoy. Considero que es de suma importancia lo que exponen anteriormente el grupo, porque a través de la ironía, los significados, el insertar al “otro”, etc., propone una visión política que no se aleja de su origen, al contrario convoca al lector, esto lo hace ser auténtico.

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  14. Frente a la pregunta realizada por el profesor ¿Qué rasgos de la refuncionalización técnica, planteada por Benjamin, puede señalarse en el lenguaje y el género textual abordado por Lemebel?
    Consideramos lo siguiente: Benjamin, en su texto, cita a Brecht como el pionero en utilizar el concepto de refuncionalización. La premisa de esta evolución planteada por este autor tiene su base en un nuevo enfoque que plantea Doublin, donde el creador ya no será definido según su posición dentro del contexto de producción, por el contrario se analizará su opinión, convicción y disposición dentro de la obra. Para Brecht, la exigencia de los intelectuales no era sólo abastecer al aparato de producción, más bien, este debía, dentro de lo posible, transformarlo. Es así que la obra escrita ya no tendrá por objetivo relatar vivencias individuales (carácter de creación), sino que se utilizará como un vehículo hacia la remodelación de determinados institutos e instituciones.
    Lemebel deja de lado la concepción del artista como “rutinero”, es decir, aquel hombre que renuncia a introducir innovaciones en el aparato de reproducción. En “Zanjón de la Aguada” podemos encontrar un término al que Benjamin denominó: “La nueva objetividad”. El autor deja de lado la creación al servicio de la estética y del consumo de las masas, pasando a tomar una posición revolucionaria, en la cual, a través de la escritura, describe las situaciones adversas del “proletariado” como mensaje a los lectores de la necesidad de cambiar la realidad que están viviendo un grupo de individuos determinado, en un contexto determinado. Para lograrlo el autor se involucra en la trama, pasa a ser un personaje más y por ende ya no se ve como una situación mirada desde la periferia. Este pasa a ser un actor que cuenta la historia desde su propia perspectiva y deja a la vista el compromiso de este con la problemática abordada en el texto. Con esta consigna no sólo damos paso a una nueva crítica, también dejamos de lado el creacionismo puro del artista y se busca generar una remodelación del sistema y de la institución chilena llamada nación.

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  15. Estimadas estudiantes, me llama la atención que solo Paola responda a las preguntas que he planteado en los cuatro comentarios del día domingo. Quisiera conocer qué opinan los otros grupos.

    A su vez, quisiera reflexionar acerca de la coherencia de esta afirmación de Paola: "El autor deja de lado la creación al servicio de la estética y del consumo de las masas" acerca de Lemebel y las ideas de Benjamin. Una posición similar aparece en los primeros comentarios del Grupo 1. ¿Es posible dejar de lado lo estético para hacer arte?, ¿es esa la solución para el arte político?, ¿Cuáles son las posturas de los autores estudiados al respecto (Benjamin, Adorno, Bhaba, Fernández Retamar, Mignolo, Kristeva, etc.)? Creo que hay una confusión o una interpretación errada o apresurada acerca de esta opción de lo político de la literatura.

    Aparte de estas preguntas, las anteriores que aluden también a Fernández Retamar y otras secciones de la bibliografía que no han sido comentadas, y de esta última observación acerca de la que les pido comenten, quiero pedirles que hagan un comentario final que evalúe el desarrollo de este foro e incluya conclusiones acerca de sus posiciones o las ideas de cada grupo acerca de esta crónica, resaltando los aspectos más importantes de la interpretación crítica y el aplicación teórica que han ejecutado.

    Espero que puedan retomar la lectura del debate, reconsiderar -contrastando, poniendo en duda algunas aseveraciones tanto las propias como las de sus compañeros- los planteamientos desarrollados y aportar sus consideraciones o reflexiones finales en torno a las instrucciones y propósitos de examen.

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    1. Comentario Final:

      En resumen, como grupo, reflexionamos en que después de todas las observaciones antes expuestas, hay palabras claves que sobresalieron en los análisis tales como: crítica, sociedad, política, autor y lector. Asimismo, nuestras conclusiones son que: la motivación del escritor por representar y exponer dichos sucesos, fue para crear una conciencia y una crítica sobre las desigualdades sociales. Es por esto, que como grupo creemos que antes que todo, el autor quiso ser un socialista y gracias a ello configurar su discurso creando una crítica política-social.
      A modo de cierre, por lo antes dicho, tenemos a un erudito que complementa nuestras visiones, hablamos de Theodor Adorno, filósofo que en su “Discurso sobre Lírica y sociedad” expresa que la obra es totalmente social, es decir, solo aquel que es la voz de la humanidad y es parte de la sociedad, puede comprender lo que esta dice. En otras palabras, es una construcción general, que se alimenta de la identidad de sus experiencias sociales, el autor declara que no existen experiencias netamente individuales, sino más bien colectivas. Todo lo antes mencionado se puede plasmar en la crónica de Pedro Lemebel, ya que el escritor no habla de situaciones concretamente personales, es más, él expone realidades latentes de la época contemporánea, de sucesos reales del estado chileno del siglo XXI. Tales como la pobreza, las injusticias sociales, lo inhumano, la delincuencia, en fin, la fragilidad de las personas. Lo que deja en claro, que la visión socialista del erudito Adorno se hace posible con los escritos del Columnista, es decir, el escritor no debe olvidar nunca su entorno cultural y debe plasmarlo en su literatura, pese a que este tome una posición subjetiva del asunto, puesto que es eso lo que debe realizar finalmente. En resumen: “La referencia a lo social no debe apartar de la obra de arte, sino introducir más profundamente en ella” (Adorno, T. 1997, p. 54)
      Concluyendo, la crónica “Zanjón de la Aguada” de Lemebel logró crear visiones, especulaciones y saberes en nosotros como estudiantes de los contenidos tratados en el curso de Teoría Literaria II, haciéndonos más críticos y lo más importante, llevando a la práctica los estudios teóricos.

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    2. Grupo 4: Consideraciones finales.
      De forma sumaria, puedo decir que Lemebel es un autor auténtico. Retomando mi interpretación, debo señalar que me pareció innovador que el autor incorpore la idea del tercer género a través de un hombre embarazado, señalando el acto “Mi primer embarazo tubario”, describiéndolo en la siguiente cita: “Y así fue como un día mi barriga se fue hinchando como si me hubiera embarazado un príncipe moscardón […] Esa misma noche se produjo el alumbramiento, después de tomar esa abortiva medicina […]”. Asimismo, aquí fundamentalmente alude a J. Butler quién plantea el concepto de género como una construcción cultural, y que el sexo es más bien natural, pues pertenece al individuo y a su construcción identitaria, también la autora plantea la concepción binaria de lo heterosexual y lo homosexual, y a la vez demuestra esta concepción del estereotipo hombre/ mujer, expuesto en la vida social. Butler son su postura feminista se intertextualiza con la obra “El Zanjón de la Aguada” y a la vez con el propio escritor Pedro Lemebel, quién también involucra aspectos de su género.
      La obra literaria “El Zanjón de la Aguada”, es bastante completa, pues engloba diferentes interpretaciones, tales como las ya vistas en este foro. Además, creo que Lemebel a través de su crónica no sólo logra crear una denuncia social y reflejar la realidad, o “su realidad”, sino que, mediante el diálogo logra incluir al otro, al sujeto (lector) efectuando que éste logre crear su propia crítica. El autor recurre a la sátira para reflejar sus propios pensamientos y así fomentar una ideología en los lectores, tal como lo señala Williams el escritor ya sea, en su contexto de producción, social, y cultural de su época logra comunicar e integrar al receptor.
      Lemebel mediante su autenticidad y la forma de narrar no presenta aspectos estetizantes sino que busca retratar de forma carnavalesca hechos marginales por medio de personajes comunes e ironizados (Chute Mojón, Carne Amarga, Ñata María, etc.), para crear una literatura revolucionaria a través de un lenguaje coloquial e hibridizado que acerque la crítica a al horizonte de expectativas de los lectores. Tretiakov distingue: “al escritor que opera del escritor que informa. Su misión no es dar cuenta es combatir; no consiste en hacer de espectador sino en intervenir activamente”. (“El autor como productor”. Benjamin.W. p.4)
      Por último, quiero finalizar con la siguiente cita “Un autor que no enseña nada a los escritores, no enseña nada a nadie”. A través de la siguiente cita, puedo mencionar que Lemebel si es un autor que enseña a través de sus obras, no sólo introduce al espectador (lector) en un contexto, sino que también lo incluye para que éste pueda adquirir conocimientos, ser un productor, un crítico e interpretar las diversas obras literarias.
      De acuerdo al instrumento de evaluación, me parece interesante que éste se utilice para abordar las temáticas de la asignatura por medio de las diferentes interpretaciones que cada persona (grupo) posee sobre un texto. Considero que el texto de Lemebel, es un contenido enriquecedor ya que permite que el lector se introduzca en este de tal manera que pueda manifestar una crítica. En mi opinión, la crónica me permitió conocer y considerar a Pedro Lemebel como un gran escritor, a pesar de que él, no es bastante conocido en nuestra sociedad, tampoco es masificado, quizás esto se deba a su condición de género, pero aun así demuestra que es un gran productor.

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